Reportaje prostitutas yo puta: hablan las prostitutas

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Todo en ella parecía tan rutinario como las horas de aquel domingo por la tarde en el que yo había viajado a Barcelona para hacer la sombra de una puta. La niña llevaba un patinete que parecía, por la habilidad con la que lo manejaba, una extensión de sí misma. El reportaje que yo tenía en la cabeza se me había venido abajo afortunadamente , porque era el reportaje sobre un estereotipo que esta mujer demolió meticulosamente a lo largo de las horas que estuvimos juntos.

Marga Carreras empezó a prostituirse a los 18 años. Se ganó la vida desde los 14, en una casquería del mercado de la Boquería, en Barcelona, donde entraba a las cinco de la madrugada y salía a las dos de la tarde. Cuando cerraron la casquería y se quedó sin trabajo, decidió hacer la calle. Las putas iban a comprar acompañadas de sus clientes, y comían en los restaurantes de los alrededores. Había numerosos meublés y pensiones u hoteles cuyas habitaciones se alquilaban por horas.

Su primer cliente -dice- llevaba una camisa de Farreras, carísima, con el cuello muy sucio. Pidió un servicio de 6. El cliente tenía unos 40 años. Desde entonces cogí la costumbre de mirar los cuellos de las camisas.

Me cuenta todo esto mientras cenamos en compañía de otra prostituta, Antonia nombre supuesto , e Isabel Holgado, una antropóloga que trabaja en LICIT, la organización catalana que da apoyo a las putas y que lucha por la regulación del sector.

Hemos elegido la terraza de un restaurante del puerto porque hace muy buena noche. Mientras hablamos, la niña, que liquida su plato en dos minutos, va y viene de un lado a otro sobre su patinete completamente ajena a nuestra conversación. Marga me ha dicho que podemos hablar con confianza delante de ella, pues sabe perfectamente a qué se dedica su madre. No les molestan los términos prostituta o puta, pero saben que al decir "trabajadoras del sexo" dan a su actividad una dimensión económica que es idéntica al resto de las relaciones económicas que mueven el mundo.

Este silencio es muy significativo, pues gracias a él, y dado que hablamos de una actividad muy desacreditada socialmente, se carga el peso de ese descrédito sobre la mujer. De hecho, nos referimos a ella con el término peyorativo de puta. Los hombres, en cambio, son clientes.

No hay una palabra que posea la carga despectiva de puta para nombrar al usuario del sexo de pago. Pero donde no se manifiestan los discursos se manifiesta la realidad: El discurso de estas mujeres es implacable. Cuando la mar estaba mala, había personas vomitando en esos seis lavabos y yo tenía que limpiarlo todo.

Aquello sí que era sórdido. Embarcaba a las seis. Regresaba a Barcelona a la una de la madrugada. La niña estaba entonces en casa de una amiga que la había recogido de la guardería. Yo me iba a dormir a casa de esa amiga hasta las cinco de la madrugada, hora a la que sonaba el despertador y comenzaba de nuevo la bola. Estuve así tres años, sin prostituirme.

Y no te digo nada del sueldo porque no te lo ibas a creer. Descansaba un día a la semana si tenía la suerte de que no se había puesto ninguna compañera enferma. Entonces hice el curso de camarera de pisos y empecé a alternar este trabajo con la prostitución. La verdad es que siempre lo he alternado con otras actividades. Durante una época trabajé en una empresa de limpieza. Se trabajaba a destajo, como haciendo habitaciones en hoteles. Ahora alterno un trabajo con otro. De la prostitución vengo a sacar unos euros al mes.

El mes pasado trabajaba desde la una de la madrugada hasta las nueve de la mañana en el Fórum. Allí lo hacemos dentro de los coches. A las diez entraba en un hotel, a arreglar habitaciones, hasta las seis de la tarde. Dormía desde las siete hasta la once, y vuelta a empezar. Entre una cosa y otra saco para salir adelante. He de pagar ese internado y las colonias de verano.

Marga, al contrario que Antonia , ejerce en la calle desde hace mucho tiempo. En los pisos dependes de cómo le caigas a la gobernanta y has de entregar la mitad de lo que ganas. Antonia cobra 60 euros por servicio, de los que percibe Marga no tiene una tarifa fija. En torno a Otro problema de los pisos es que a veces presionan a las prostitutas para que trabajen sin condón o hagan cosas que no quieren.

De hecho, en algunos hay dos tarifas, una con y otra sin. Se han dado casos también de clientes que han violado a alguna prostituta y los dueños del piso no han defendido adecuadamente sus derechos.

A los problemas tradicionales se suma ahora el de una inmigración masiva, incontenible, para la que la prostitución constituye una salida de emergencia. La falta de regulación del sector beneficia a los explotadores, a las redes de traficantes, a las mafias. Una puta no puede ser contratada en calidad de tal ni darse de alta como autónoma ni cotizar a Hacienda ni sindicarse ni tener una cartilla de la Seguridad Social ni acceder en su día a una jubilación.

Y esto es lo que piden: Quieren entrar en un sistema que las rechaza, pero que es cliente de ellas. Antonia se ha presentado a la cita con un vestido muy elegante y sutilmente escotado. Es probable que venga de trabajar, aunque suele descansar los fines de semana. Fue el estigma social la que la frenó: Aunque no compartió la experiencia con los personajes de su relato, sí pudo sentir en sus carnes la espada de Damocles que pesa cada día sobre la cabeza de estas mujeres: Esto me da mucha pena pic.

En el cuarto capítulo, Villar narra la historia de amor entre un cliente y una prostituta que se conocen a través de un foto de internet. Ella decide dejar de ejercer, él de consumir. Valenciana País Vasco Servicios. Creo que se puede dar una visión muy novedosa y normalizadora de la prostitución. El estereotipo confunde todo el rato la explotación sexual y la prostitución. Con un cliente que vuelve muchas veces y con el que llevas a cabo una actividad tan íntima, se generan emociones por parte del cliente y por parte de la prostituta porque a veces se gustan.

Y ese momento me parece durísimo porque o bien cercenas tus emociones, algo que para mí sería imposible, o tienes que enseñar a tu pareja a convivir con tu trabajo. Y sospecho que muchas menos de las que nos creemos.

En la prostitución voluntaria no me da la sensación de que sea así. A lo que llegué: Es tan potente el estigma que incluso las que estamos fuera de la prostitución tenemos muy claro que no nos prostituiríamos. Porque nos han enseñado que no. Me plantee ser prostituta y fue el estigma lo que me frenó. Y es lo que las condena a ellas. Uno es garantizar alternativas económicas a las mujeres que no quieren prostituirse, es decir, luchar contra la pobreza y la desigualdad.

Mi primera propuesta es prohibir la pobreza y con eso se solucionarían muchas cosas de la prostitución. Regularizar el sector de la prostitución con derechos y deberes.

Hay que normalizar y admirar a las prostitutas. Que se pueda hacer en la tele un culebrón en el que una de las protagonistas sea prostituta. Es políticamente incorrecto pintar a las prostitutas como personas a las que les va bien la vida. Lo políticamente correcto es pintarla como a las pobres esclavas. Hay que luchas contra ellas pero esto va en paralelo con garantizar derechos y deberes de las mujeres que libremente se quieran prostituir.

La inmensa mayoría no. El INE dice que hay Y ponle que haya Porque toda la vida te han lanzado el discurso de que son unos depravados.

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Prostitutas vallekas libros de prostitutas El vagón va medio vacío, de manera que nos sentamos juntos, en un asiento de tres. Porque toda la vida te han lanzado el discurso de que son unos depravados. Spiritblue rated it liked it Nov 07, Àrin rated it really liked it Oct 22, Ninguna mujer nace para puta. Durante una época trabajé en una empresa de limpieza.
LA MEJOR PUTA DEL MUNDO PROSTITUTAS EN TORREVIEJA Y ponle que haya Creo que esa idea es errónea. Conoce a todo el mundo y todo el mundo la conoce a ella. A ratos habla, o finge hablar, por el teléfono móvil. Así que entonces es posible que el trabajo no esté tan mal… - El poder del dinero.
Y así vamos, de esquina en esquina, hasta que se nos acaban los preservativos y los folletos. Ela Filador rated it liked it Nov 22, Así permitió el Reino Unido que Rusia escondiera su dinero sucio y otras noticias internacionales. El vagón va medio vacío, de manera que nos sentamos juntos, en un asiento de tres. Estas mujeres emancipadas, independientes y profesionales del sexo dominan de puertas para dentro: Un cuerpo es un todo, pero sin embargo una puta sólo tiene boca, vagina y ano. Samanta Villar acaba de publicar el libro 'Nadie avisa a una puta' Propias.

Sí, tengo un hijo de 21 años que nació años después de que dejara la prostitución. Cuando era puta lo que tuve fue cinco abortos. Pero trabajo para que esa rabia sea combustible para seguir peleando y pensando en la sociedad.

Esa rabia hace que yo no sea una mujer conformista. Y por eso lucho con todas mis fuerzas contra esa violencia que es la prostitución. Hay que educar a los niños contra la prostitución en los colegios, en primaria y en secundaria, en las universidades… Sólo así conseguiremos que los niños no se conviertan el día de mañana en prostituidores y que a las niñas no las conviertan en putas.

En primer lugar nuestros gobernantes. Una puta es el resultado de las políticas de quienes nos gobiernan. Si se cumpliera con el derecho a una vivienda, a la salud o a un trabajo, no habría prostitución. Si una mujer tuviera esos derechos, no sería puta.

Las agencias internacionales como el Banco Mundial que insisten en calificar a las putas como trabajadoras sexuales. En la prostitución se dan todos los síntomas del campo de concentración: Si los varones dejaran de ir de putas, esto se acabaría. La prostitución no se elige con libertad. El proxenetismo y la trata de personas son delitos, y como tales deben perseguirse.

Siento rabia y dolor, pero no trato de intervenir sobre sus vidas. Bastante tienen ya las pobres con ser putas. Tan lejos lleva su amor por la transgresión, que se planteó hacerse pasar por una profesional del sexo para un reportaje. Fue el estigma social la que la frenó: Aunque no compartió la experiencia con los personajes de su relato, sí pudo sentir en sus carnes la espada de Damocles que pesa cada día sobre la cabeza de estas mujeres: Esto me da mucha pena pic.

En el cuarto capítulo, Villar narra la historia de amor entre un cliente y una prostituta que se conocen a través de un foto de internet. Ella decide dejar de ejercer, él de consumir. Valenciana País Vasco Servicios. Creo que se puede dar una visión muy novedosa y normalizadora de la prostitución.

Y también me llamó la atención que las vidas de las chicas son muy normales. Estaba preparada para encontrarme explotación, sordidez, tristeza y sin embargo vi luz, emociones, relaciones humanas con sus dificultades… Me apena que no se conozca esto y que existan muchos prejuicios… en eso se basa el estigma: Y no solo eso sino que establecen relaciones de amistad con los clientes muy duraderas.

Hablo todo el rato de la prostitución voluntaria, que quede claro. La mayoría de gente no tiene clara la diferencia entre la explotación sexual y la trata de mujeres y la prostitución. Es verdad que las dos ejercen la misma actividad, pero los planteamientos son completamente diferentes. La mayoría entran por una necesidad económica, pero como cualquier otro trabajo que no te guste hacer… la particularidad es que en este hay toda una carga moral. Y creo que tiene razón. La prostitución es un trabajo duro, no apto para todas las mujeres, pero igual que tampoco le recomendaría ser profesora a alguien que no le gusten los niños.

No es un trabajo para todo el mundo, pero para las mujeres que estén preparadas, puede ser un muy buen trabajo. Creo que esa idea es errónea. A partir de ahí es cuando realmente eres libre y muchas de ellas no van a permitir que las traten como a un objeto.

Incluso las propias madames, porque hay que pensar que muchísimas proxenetas son mujeres, hacen selección de clientes y si ven a uno demasiado pasado lo echan de malas maneras. Son profesionales que ofrecen un servicio sexual. Si a una chica le ponen una raya de cocaína porque el cliente se quiere drogar con ella se tapa el pelo y con el meñique la tira al suelo.

Esta imagen de pobrecitas vendidas y sometidas al hombre me parece que en muchas ocasiones no es real. Son muy dueñas del espacio y de lo que se hace.

Esto sí que tiene que ver con el sometimiento al sistema patriarcal. Desde el punto de vista del dominio masculino, la mujer prostituta solo puede ser o bien una mala mujer, una viciosa, una ninfómana, una pervertida o bien una víctima que para tirar adelante a sus hijos, pobrecita, ha tenido que hacer esto. Pero no se contempla la mujer empoderada que en plenas facultades decide sacar al mercado laboral sus habilidades sexuales.

Y la sumisión de verdad es el estigma y es contra eso contra lo que hay que luchar.

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