Prostitutas trans prostitutas abolicionistas

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Y lo que nosotras queremos es que la policía no esté levantando a las chicas todos los días. No estamos definiendo si la prostitución es o no un trabajo. Primero porque como grupo esa discusión no la hemos dado, segundo porque Argentina es abolicionista. Lo que sí tiene que hacerse es no perseguir a las compañeras y permitir que consigan el dinero para poder subsistir. El acuerdo de reubicación contempla que haya luz, una policía que no las persiga sino que las cuide.

Es un concepto jurídico y significa no abolir a la prostituta ni abolir de forma activa la prostitución. Son tres los ordenamientos jurídicos en el mundo. Y establece que el Estado va a perseguir penalmente a quienes exploten la prostitución ajena. Esto nunca se hizo en Argentina.

Sólo se ha dicho que se persigue el proxenetismo y nunca o rara vez hay un proxeneta preso. Y éste ha sido siempre el blanco predilecto de la policía, de la Justicia, de los medios de comunicación y de la sociedad.

Cuando surge la pregunta de si esto puede ser considerado un trabajo pongo un parate: Pero en el estado de cosas actuales no podemos dar esta discusión. No estoy diciendo que le voy a tirar la goma a mi profesor porque me va a venir bien para ir a la Sorbona.

Hay que ir a lo concreto, pensar cómo buscamos un consenso social en el que, hasta que podamos salir de la situación de prostitución, se den las condiciones que nos permitan ejercer con las mínimas condiciones de seguridad. A la gente no le molesta la prostitución, hay una demanda enorme de ese servicio; lo que molesta es cómo se ejerce la prostitución. En su raíz etimológica, prostituir es mostrar para vender.

Y eso es lo que hace la prostituta: No tiene bocinas para tocar, no tiene drogas para vender; el que grita, el que toca bocina, el que vende drogas, todo lo que podamos pensar, es otro. Y se la culpa a la prostituta. Y no nos escuchan: Entonces tenemos que poner en juicio a los ordenamientos jurídicos que pretenden ordenar nuestra vida. Entonces no vamos a dar la discusión de si la prostitución es o no trabajo, pero hay que ser realista, entiendo la desesperación de las compañeras perseguidas por la policía.

Para poder sentarnos a pensar un tipo de ordenamiento consensuado. Ninguna de nosotras, y muchas de mis compañeras son muy cristianas, santurronas, quiere estar frente a un jardín de infantes prostituyéndose. Cuando decimos sacar a la policía primero lo que estamos pensando es que cuando la policía organiza razzias con la excusa de la droga, las chicas denuncian que en las comisarías les roban su dinero.

Y las chicas no venden droga. En nuestro caso, cuando discutimos la reubicación, lo que quisimos lograr es sacarnos de encima la violencia policial, la violencia municipal, la de los vecinos. Que no nos roben el dinero. El primer lugar para destrabar el conflicto es sacar a la policía. La prostitución se naturaliza en nuestros cuerpos y mentes de manera que la salida no se consigue sólo con una ley y lo vemos en compañeras que han podido ingresar, por ejemplo, en el municipio de La Plata.

Las otras dos lograron salir sólo dos días de cinco. Es un proceso, un trabajo cotidiano. Cuando nosotras hablamos de pobreza y pobreza estructural, el tema puntual de la travestidad lo cambia y complejiza todo. Nosotras hemos hecho cosas como viajar de a veinte en el colectivo a las dos de la tarde, salir de esos horarios nocturnos, de esas callecitas, esos recovecos.

Nuestra forma de ir conquistando espacios fue, lamentablemente, con el dinero. Y la vez siguiente que vas te sonríe de oreja a oreja. Lo mismo con todo; el que te cobraba la pieza, el policía que te pedía la coima. En esa rueda económica la sociedad empezó a hablar con nosotras y por eso cuando se debatió la Ley de Identidad de Género la oposición fue casi nula, no había argumentos, no podían estar en contra de la dignidad de la persona humana.

Finalmente por qué nosotras, las desesperadas en situación de prostitución, no podemos sentarnos a discutir: Pero tenemos que fundar otro ordenamiento porque estamos dejando cristalizada una situación que van a padecer las próximas generaciones.

Thus, in this paper, and based on a series of fieldwork experiences, I aim to reflect on the ways in which feminist anthropology can contribute to public debate on prostitution. Prostitution; Abolitionism; Reglamentarism; Anthropology; Feminism. Una de las conferencias magistrales estuvo a cargo de Catherine MacKinnon, reconocida militante feminista en contra de la pornografía y la prostitución, y prestigiosa Profesora de Derecho. Su conferencia, intitulada "Trata, prostitución e inequidad en perspectiva internacional", fue atentamente escuchada por un auditorio multitudinario.

Por ello, sostienen que con la prostitución no se compra un servicio sexual sino a la mujer misma; lo que se compra, sostuvo MacKinnon en la conferencia, no es un servicio sino " you do what I say ". En el mismo Encuentro, durante un panel sobre violencia sexual, María Luisa Maqueda Abreu, Profesora de Derecho de la Universidad de Granada, sostuvo que no debía verse a todas las mujeres en prostitución como víctimas y advirtió sobre los recaudos que debían tomarse al momento de hablar sobre trata de personas con fines de explotación sexual ya que muchas mujeres llevan adelante proyectos migratorios propios entre los que puede caber el ejercicio de la prostitución.

Silvia Chejter, socióloga de la Universidad de Buenos Aires, compartía el mencionado panel con la española y apenas ésta terminó su exposición, pidió la palabra para prontamente alinearse con la postura de MacKinnon y sostener que no se podía hablar de libre elección por cuanto las mujeres que se prostituyen lo hacen en un contexto de vulnerabilidad social que influye en su supuesto consentimiento.

Lamentablemente el formato del panel no contemplaba la posibilidad de un amplio debate y entonces no lo hubo. Seguramente Maqueda Abreu habría tenido varios argumentos para presentar ya que, para esta feminista, la afirmación "la prostitución libre no existe" es también una cuestión ideológica. Pero, al finalizar el panel, lo que quedó flotando en el ambiente fue la crítica a la extensión de las relaciones prostituyentes que realizó Chejter, quien terminó su intervención con una interpelación emotiva a la audiencia presente: Respecto de la prostitución, Argentina tiene, desde el año , una posición abolicionista.

Con ella, la prostitución a título personal y sin autorización estatal dejó de ser delito, y se penalizó el establecimiento de locales donde se ejerza o incite la prostitución así como a quienes los regenteen. Si bien la letra de la ley sostiene que su objetivo es la organización de la profilaxis de las enfermedades venéreas y su tratamiento sanitario en todo el país, no fueron sólo esos los objetivos pensados por los legisladores.

La prostitución organizada se había convertido en un agobio tal -sostiene Donna Guy- que la ley de profilaxis se había promulgado ". Así pues, desde comienzos del siglo XX y con un criterio abolicionista, nuestro país respeta la prostitución independiente y pena la explotación de la prostitución ajena. Herederas teóricas de MacKinnon, las integrantes de la Campaña sostienen que la prostitución es una forma de violencia de género en la que la identidad y la subjetividad de las mujeres se ven comprometidas produciendo daños físicos y psíquicos; que es una institución fundamental en la construcción de una sexualidad basada en el dominio masculino y la sumisión femenina y en la cosificación de los cuerpos; que nunca es una elección libre independientemente incluso de los contextos en los que tenga lugar y de la clase social a la que se pertenezca y que, por tanto, no puede pensarse en un libre consentimiento.

La Campaña Abolicionista sostiene -como he señalado- que la prostitución no puede ser considerada trabajo y que legalizarla no protege a las mujeres que ejercen la prostitución ya que: Sólo protege el negocio para los fiolos, proxenetas y redes de prostitución.

También ha realizado propuestas de reformas de legislación en relación con la ley de trata y con los delitos de proxenetismo y rufianismo y ha acompañado distintos reclamos y acciones de las organizaciones que la componen, en especial de la asociación de mujeres en situación de prostitución, la Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina - AMMAR-CAPITAL.

Con la sanción de la ley Hacia fines del siglo XIX, la reglamentación de la prostitución coincidió con el auge del higienismo y la criminología, disciplinas claves en la organización y consolidación del Estado así como en la construcción de la nación Argentina. Inmersa en su proyecto modernizador, Buenos Aires legalizó la prostitución para aislar y controlar las consecuencias sociales y médicas del comercio sexual; si no podía terminar con la prostitución, al menos esperaba controlar sus efectos perniciosos Guy, El sistema reglamentarista, valiéndose de una serie de ordenanzas y de las arbitrariedades resultantes de los conflictos entre competencias institucionales varias, no logró controlar las enfermedades venéreas ni la prostitución clandestina -la que, por cierto, alentó.

Con este espíritu, proyectos para legalizar los prostíbulos, 9 crear registros de trabajadoras sexuales, reinstalar las libretas sanitarias y las multas para quienes no estén en regla, fueron presentados, durante el año , en la Comisión de Salud de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires.

Estos proyectos fueron ampliamente repudiados por organizaciones tales como la Asociación de Travestis y Transexuales y las que integran la Campaña Abolicionista. Otras posturas, que comparten con las abolicionistas y las reglamentaristas el interés por erradicar la violencia policial ejercida contra las mujeres en prostitución y la explotación de la prostitución ajena así como combatir la trata de personas con fines de explotación sexual, son aquellas que consideran y reivindican la prostitución como un trabajo.

AMMAR, producto de la auto-organización de mujeres en prostitución, pugna por su reconocimiento como sindicato de trabajadoras sexuales y por una ley de trabajo sexual autónomo. Escapando al victimismo, se organizan con voz propia buscando condiciones de vida dignas.

Con filiales en varias provincias, AMMAR realiza actividades de promoción de derechos, de prevención en materia de salud y de acceso a la educación, entre otras.

Forma parte de la Red de Mujeres Trabajadoras Sexuales de Latinoamérica y el Caribe Red TraSex , la cual nuclea organizaciones de trabajadoras sexuales de distintos países y promueve sus derechos. Que ha bailado en programas de televisión como "Peor es Nada" y "Café Fashion", que ha vivido en el exterior y modelado para distintos diseñadores.

Que habla inglés y francés y en su perfil anota su fecha de cumpleaños y sus gustos: La oferta sexual es sutil, apenas una leyenda: Describe lo que le gusta hacer, como bailar jazz y tango o hacer yoga. Ofrece sus servicios con total discreción y aclara que acepta libras, dólares y euros. Viajaba en un colectivo de línea hacia el barrio de Caballito cuando en la Plaza Miserere una mujer de unos 30 años y un hombre muy joven subieron hablando en voz muy alta y llamando la atención de todos los pasajeros.

Hablaban, se reían y hacían chistes entre ellos: La conversación prosiguió y pronto se hizo evidente que la mujer había conseguido el dinero a través de la prostitución y que se dirigían a la villa del Bajo Flores a comprar drogas.

Este es mi trabajo, lo que yo hago es vender un servicio, es sólo eso. Y hay otras que a lo mejor prueban en otro trabajo y no quieren saber nada y vuelven al trabajo sexual. Y no vas a ganar lo mismo, y te voy a dar un ejemplo. La señorita refiriéndose a una trabajadora sexual que se encontraba en la oficina es estudiante en ciencia política. Y tiene un niño, el niño va a un jardín privado, ella tiene que pagar dos veces por semana para que le cuiden el chico a la tarde porque tiene que ir a la universidad.

Son marineros de barco, es un espanto de lugar, te morís de frío, te hacen dormir en el piso y te despertabas y tenías tipos al lado que ni sabías quiénes son. Y ella te descontaba la plata del pasaje porque ella vino, me pagó el pasaje, me llevó, yo no le pedí nada y ella me cobró el pasaje, me cobró el lugar donde yo dormía que era el piso, no quería darme plata nunca. Yo estuve mucho tiempo ahí varada porque no podía volverme porque no juntaba la plata para el pasaje, estaba trabajando gratis y trabajaba noche y día yo, nunca me había metido en un lugar así.

Me llevaron de engaño y bueno, hasta que un día yo me puse loca, casi le tiré la fonola al piso y le dije que le iba a romper todo y el resto de las mujeres le dijeron: Pero estuve muchos meses ahí y volví con neumonía, con desnutrición, volví hecha pelota Entrevista a Mabel.

En los privados al cliente cuando entra le cobran desde 15, 20, 30 y no sólo yo estaba acostumbrada a cobrar pesos sino que de esos 15 me llevaba la mitad. Y ahí yo me di cuenta cómo era que funcionaban y proliferaban tanto, que en el privado no atendés un cliente por noche como yo atendía en Recoleta, en el privado atendés a 20 en un día, entonces no son 7 pesos, son

prostitutas trans prostitutas abolicionistas Cierto es, que todxs somos especialmente tercos a cambiar de opinión, sobretodo si no existe un grupo grande de personas con una opinión distinta y que pueda argumentar prostitutas trans prostitutas abolicionistas contrario. La mayoría de las mujeres siente vergüenza de que las juzguen. Consultado el 4 de junio de Desde el feminismo neoliberal se defiende la prostitución como algo que la mujer puede elegir libremente. Cayó en la prostitución, primero, por una cuestión identitaria: El proxenetismo era el acto de obtener ganancia por las acciones de la prostituta. La mayoría de las prostitutas son víctimas de agresiones físicas o violaciones.

En este sentido es razonable que muchas mujeres decidan adaptarse a este entorno, adaptarse a la continua objetificación y asumirla como identidad. Nuestra postura abolicionista nos lleva a pensar que esta circunstancia no favorece la llegada de este cambio que tanto necesitamos pues finalmente ese control del que hablamos es absolutamente efímero y lo que hay en el fondo es indefensión y sometimiento.

Ya es mucha la información disponible sobre la relación existente entre prostitución y trata y cómo ambas se retroalimentan entre sí favoreciendo a los encargados de la economía sumergida, los grandes grupos de proxenetas y mafias.

Es tan simple como que nos fijemos en los efectos de la abolición en Suecia sobre la trata y la criminalidad y contraponerlos a los efectos de la legalización en Alemania u Holanda. No hubo ninguna revolución sexual. Quienes nacieron poco después de la Segunda Guerra Mundial tuvieron una juventud en la que se les prometieron un futuro prominente, unos mensajes dirigidos a una clase media emergente muy parecidos a los que veíamos poco antes del De ahí viene, por ejemplo, la industria del porno.

Cuando ves que la propaganda que glamouriza la prostitución vuelve a los medios, cuando ves que la droga y los locales de juego vuelven a los barrios obreros, da la sensación de estar repitiendo la historia como farsa, que diría Marx. Realmente no podemos decir que haya existido una liberación sexual femenina: Es la sexualidad masculina la que ha conseguido imponerse acríticamente a costa del argumento de la libertad y es esta sexualidad la que pretenden que sea también la nuestra.

Ahora tenemos una sexualidad machista acrítica cada vez con menos límites bajo el argumento de la libertad, pero eso no supone que las mujeres estemos sexualmente liberadas, no podemos estarlo mientras en el imaginario colectivo se nos siga viendo como objetos y no como sujetos de la relación sexual.

Es importante señalar que el cuerpo ni siquiera nos pertenece como individuos en el sentido de lo involuntario, es decir, aquellas acciones a las que damos sentido con posterioridad o tratamos de entender, pero de las cuales no hemos sido partícipes en un sentido consciente.

La disociación es un fenómeno que lo ejemplifica, pues que demuestra que con el miedo, el cerebro no sólo elige huir o luchar sino que pone en marcha una respuesta en el cuerpo, la congelación. Se trata de un fenómeno físico involuntario y universal y que, cuando se activa, se caracteriza de un estado en el nadie podría luchar o escapar del peligro y mucho menos pedir ayuda.

Adicionalmente, los estudios en trauma han descubierto que la inherente imprevisibilidad de esta respuesta involuntaria tiene una consecuencia muy grave, que la persona se culpe de lo que le ha sucedido.

El hombre que consume prostitución tarde o temprano se niega a sí mismo que esté participando de estas consecuencias o que su gravedad sea tal para la mujer y esto se ve apoya y mantiene continuamente a través del patriarcado. Cierto es, que todxs somos especialmente tercos a cambiar de opinión, sobretodo si no existe un grupo grande de personas con una opinión distinta y que pueda argumentar lo contrario.

En ese sentido, nosotras pretendemos ser ese grupo. Que algo sea antiguo no lo hace bueno y no podemos seguir disculpando a los hombres por todo lo malo que hacen. Rosa Cobo , en su libro La prostitución en el corazón del capitalismo , profundiza precisamente en esta relación. Que insistencia observamos en poner siempre el foco en si la mujer quiere ser o no tratada de esa forma tan dañina para poder sobrevivir y quitarlo de los responsables que lo promueven y se benefician.

Los hombres acaparan los recursos y el ejercicio del poder dejando a muchas mujeres sin recursos para que con ello puedan someterlas sexualmente a cambio de las migajas mientras los proxenetas, los capitalistas de este negocio, se forran a costa de ellas. Hay toda una relación indivisible entre capitalismo y masculinidad, ambos se retroalimentan.

El capitalismo es un sistema económico hecho a medida y a imagen de la masculinidad, esta se basa precisamente en la dominación, en el poder, en la jerarquía, que a su vez irradia a la sexualidad. Vivimos en un mundo profundamente androcéntrico donde todo se desarrolla desde la forma de entender la realidad masculina. Como en todo sistema capitalista imagino la prostitución se rige por la ley de oferta y demanda.

Es una de las consecuencias directas de la cosificación de las mujeres. También podemos verlo a diario, lamentablemente, en noticias sobre violencia machista, en un momento sabemos todo sobre ellas y apenas algo o nada de ellos, y con esa misma rapidez tenemos a miles de hombres, de una manera u otra, culpando a la víctima de la violencia que ha sufrido.

La prostitución es una realidad compleja, que no puede ser reducida solo a la ley de oferta y demanda. Porque se basa y rige sobre el sistema prostituyente , este necesita de tres factores indispensables para su supervivencia, estos son: En la actualidad, casi todos los países han cancelado las sanciones penales contra las mujeres prostituidas, manteniendo como crimen penal solo el proxenetismo.

Los países donde ha sido descriminalizada completamente la prostitución son: Alemania, Holanda, Suiza y Nueva Zelanda han permitido de esta manera convertir legalmente los proxenetas en empresarios; como consecuencia no existe ninguna penalización para las mujeres, los puteros y los proxenetas. El modelo nórdico sanciona puteros y proxenetas. No puede culparse a la mujer que necesita dinero para vivir igual que no se culpa al obrero del capitalismo.

La demanda hace que exista la trata. Desde el feminismo neoliberal se defiende la prostitución como algo que la mujer puede elegir libremente. Creo que hay que mover el debate, porque que algo se elija no significa que esté bien. Pero, aunque fuera así, los cuerpos humanos no pueden consumirse. Vamos, que centrar el debate en si es libre o no la elección es un error, porque la prostitución es negativa desde la base. Ellos sí han decidido libremente y sin coacciones organizar, traficar, lucrarse, legislar y pagar por prostituir mujeres desde hace siglos.

Siempre fue un negocio esclavista dirigido por hombres en un mundo del que se han apropiado de los recursos y del ejercicio del poder. A menudo vemos a hombres que defienden la prostitución decir que esto es un debate, que la prostitución, la pornografía, tratan sobre la libertad y el deseo de las mujeres.

En realidad, es el discurso del que cosifica, lo vemos en los partidos y sindicatos que hablan de un interés general de la clase trabajadora cuando en realidad defienden intereses de la burguesía. Necesitan colonizar los espacios contestatarios de mujeres, sobre todo en épocas económicamente depresivas y de crisis institucionales. Esta situación no permite aceptar y sostener que con estas condiciones desfavorables se pueda hablar seriamente de una auténtica libertad de elección, es decir, sin condicionamiento alguno de género mientras subsistan injusticias sociales tan evidentes.

Creemos que no es justo, no lo aceptamos. Es un término inventado por el lobby proxeneta para blanquear sus negocios. Si las prostituidas son trabajadoras, ellos ya no son proxenetas o rufianes sino empresarios. Es una forma de invisibilizar la violencia que ejercen y hacer aceptable a la sociedad algo que es una violación de los derechos humanos fundamentales. El discurso de trabajo sexual blanquea whitewash la explotación desviando el foco de la violencia patriarcal.

Como los medios de comunicación suelen estar en manos de hombres, muchos de ellos puteros, el argumentario proxeneta lleno de falsedades recibe mucha acogida y difusión porque dice lo que los puteros quieren oír y que se diga de ellos: Invisibilizan a las supervivientes de la prostitución que hablan sobre la violencia sufrida.

No creemos que la prostitución sea un trabajo como cualquier otro. Otros sectores feministas cuestionan la eficacia de estas propuestas, que tachan de paternalistas y que alertan que podrían empeorar las condiciones laborales de las mujeres.

Un debate en el seno del feminismo que, en no pocas ocasiones, prefiere dejarlo a un lado para seguir adelante con lo que sí las une. El estigma del trabajo sexual y su situación actual de alegalidad en el Estado español empujan a sus protagonistas a actuar en la sombra. Es habitual que los datos de las posiciones encontradas también se contradigan, seguramente porque nadie tiene acceso a la población objetiva y todo intento de seleccionar una muestra no incluye a buena parte de los perfiles, dejando de ser representativa.

La legislación española no considera el ejercicio de la prostitución como un delito, tampoco el lucro económico de la prostitución ajena -el proxenetismo-, solo tipifica el ejercicio coercitivo y la trata. Una resolución del Parlamento Europeo, de 26 de febrero de , asegura que la prostitución, forzada o no, supone una violación de la dignidad humana contraria a los principios de los Derechos Humanos. En el mismo documento se asegura que la despenalización de la industria sexual y el proxenetismo desprotege a las mujeres de la violencia y la explotación.

Estas legislaciones castigan al prostituyente -al cliente o putero-, no a las mujeres, pues consideran que es la demanda la que genera la oferta. El modelo norteamericano entiende la prostitución como una actividad punible y castiga a todas las partes: El bloque legalista es muy amplio, por lo que hay quienes distinguen entre reglamentaristas y regulacionistas, incluyendo entre las primeras a quienes promueven normas que dificultan o acotan la actividad, dejando para el segundo grupo la defensa de los derechos de las trabajadoras sexuales.

Como suele ocurrir, hay clasificaciones para todos los gustos y miradas. Apuntamos ésta solo en un intento de clarificar el panorama. En los primeros años del movimiento feminista, las llamadas abolicionistas no pedían la desaparición del trabajo sexual. El abolicionismo actual se apellida normativo. Esther Torrado, profesora de Sociología de la Universidad de La Laguna ULL , integrante de la Plataforma Abolicionista Canaria PAC y del Instituto Universitario de Estudios de las Mujeres IUEM , defiende que la prostitución es en sí misma violencia de género, que lleva en su esencia una relación de dominación y viola los derechos humanos, por lo que debe ser erradicada y nunca elevada al rango de institución, reconociéndola en el derecho con rango de trabajo.

Abundan los colectivos de trabajadoras del sexo. Algunas mujeres que han ejercido la prostitución adoptan posiciones abolicionistas. Otras, en el Estado español defienden sus derechos a ejercer su actividad: Hetaira, Genera, Aprosex, la plataforma Putas Indignadas, entre otras muchas.

Desde algunos sectores del feminismo interpretan que esto las condena a trabajar en clubes, bajo la presión de un proxeneta.

Irene Rodríguez, trabajadora social integrante del grupo feminismos de Acción en Red, se ubica en una tercera vía, la llamada proderechos. En una habitación de hotel o en un departamento privado no sabés qué loco te toca. Muchas de nuestras compañeras terminaron muertas. No es lindo llamar trabajo a algo que te arruina psicológica y físicamente. Peralta sonríe cuando se le consulta sobre la posibilidad de disponer con libertad del propio cuerpo.

Si hubiera trabajo, capacitación con salida laboral para un trabajo digno, no elegirían la calle. Terminan confesando que no, que nadie tiene que enterarse. En mi barrio, en la facultad de mi hijo, o a mi vecina nunca les conté lo que hacía porque para mí era una vergüenza. La mayoría de las mujeres siente vergüenza de que las juzguen. Ninguna mujer nace y dice mañana voy a ser puta.

El me decía lo mismo: Es un sistema de organización social. Esta cuestión de la libertad sexual estaría en hacer aquello que desde hace siglos nos dijeron que debíamos hacer y ahora lo reconceptualizamos y convertimos en derecho a decidir sobre el propio cuerpo. Estos sectores de supuestas sexualidades disruptivas plantean entonces que los géneros existen, pero no las relaciones de poder entre los géneros.

El del derecho a decidir, el de libertad sexual, el de la autonomía del cuerpo. El cruce entre capitalismo y patriarcado es claro. Confunden todo el tiempo que la forma de ganarse la vida es una identidad. La prostitución no lo es.

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